El verano es una de las épocas del año en las que las pulgas y las garrapatas presentan una mayor actividad. Las temperaturas cálidas favorecen su desarrollo y aumentan las posibilidades de que los gatos entren en contacto con estos parásitos, especialmente si tienen acceso al exterior.
Aunque muchas personas asocian este problema únicamente a los gatos que salen de casa, lo cierto es que un gato que vive exclusivamente en interiores también puede infestarse de pulgas, ya que estos parásitos pueden entrar en la vivienda a través de la ropa, el calzado o de otros animales.
Además del picor y las molestias que provocan, las pulgas y las garrapatas pueden favorecer la aparición de enfermedades cutáneas, transmitir algunos parásitos y, en determinadas circunstancias, afectar a la salud del gato.
En este artículo te explicamos cómo identificar estos parásitos, qué riesgos conllevan y cuáles son las mejores medidas para prevenirlos durante el verano.
¿Por qué aumentan las pulgas y las garrapatas en verano?
Las pulgas y las garrapatas necesitan unas condiciones ambientales favorables para completar su ciclo de vida. El aumento de la temperatura y, en muchas zonas, de la humedad durante la primavera y el verano hace que su actividad sea mucho mayor.
Las pulgas son el parásito externo más frecuente en los gatos. Aunque pueden permanecer activas durante todo el año en viviendas con calefacción o en regiones de clima templado, su reproducción se acelera durante los meses cálidos. Una sola pulga adulta puede poner hasta 50 huevos al día, que caen al ambiente y originan nuevas generaciones en pocas semanas.
Las garrapatas también incrementan su actividad desde la primavera hasta principios del otoño. Permanecen entre la vegetación esperando el paso de un animal al que adherirse para alimentarse de sangre.
¿Cómo se contagian los gatos?
Los gatos pueden entrar en contacto con estos parásitos de diferentes formas:
- Paseando por jardines, parques o zonas con vegetación.
- Conviviendo con otros animales.
- A través de huevos o larvas presentes en el entorno.
- Mediante pulgas transportadas accidentalmente en la ropa o el calzado.
Por este motivo, aunque el riesgo es menor, los gatos que viven exclusivamente dentro de casa también pueden tener pulgas, especialmente durante el verano.
¿Qué problemas pueden causar las pulgas?
Las pulgas no solo provocan picor.
Sus picaduras pueden producir:
- Picazón intensa.
- Rascado constante.
- Caída del pelo.
- Costras y lesiones cutáneas.
- Dermatitis alérgica por picadura de pulga (DAPP), una de las enfermedades dermatológicas más frecuentes en gatos sensibles.
Además, las pulgas pueden transmitir el parásito intestinal Dipylidium caninum, una tenia que se adquiere cuando el gato ingiere una pulga infectada durante el acicalamiento.
En infestaciones muy importantes, especialmente en gatitos, también pueden provocar anemia debido a la pérdida de sangre.
¿Las garrapatas son peligrosas para los gatos?
Las garrapatas suelen localizarse en zonas con poco pelo, como:
- Detrás de las orejas.
- Cuello.
- Axilas.
- Ingles.
- Entre los dedos.
Además de alimentarse de sangre, algunas especies pueden transmitir microorganismos capaces de producir enfermedades infecciosas.
Estas enfermedades son mucho menos frecuentes en gatos que en perros, aunque el riesgo aumenta en animales con acceso al exterior, especialmente en zonas rurales o con abundante vegetación.
¿Cómo saber si un gato tiene pulgas?
Los signos más habituales son:
- Se rasca con frecuencia.
- Se lame de forma excesiva.
- Muerde determinadas zonas del cuerpo.
- Presenta pérdida de pelo.
- Tiene pequeñas costras o irritaciones.
- Se observan pequeños puntos negros entre el pelaje (heces de pulga).
Una forma sencilla de comprobarlo consiste en colocar esos puntos sobre un papel húmedo. Si adquieren un color rojizo, es muy probable que se trate de sangre digerida procedente de las heces de las pulgas.
¿Cómo revisar si tiene garrapatas?
Después de pasar tiempo en el exterior conviene revisar cuidadosamente:
- La cabeza.
- El cuello.
- Detrás de las orejas.
- Las axilas.
- Entre los dedos.
- La base de la cola.
Las garrapatas suelen apreciarse como pequeños bultos adheridos a la piel.
Cómo prevenir las pulgas y las garrapatas en gatos
Mantener la desparasitación externa al día
La prevención es la herramienta más eficaz frente a estos parásitos.
Actualmente existen diferentes opciones:
- Pipetas.
- Comprimidos cuando están indicados.
- Collares específicos.
- Tratamientos tópicos o sistémicos.
Aunque el verano es la época de mayor riesgo, en muchas zonas de España los veterinarios recomiendan mantener la protección durante todo el año, especialmente en gatos con acceso al exterior.
Es importante utilizar únicamente productos formulados para gatos. Algunos antiparasitarios para perros contienen permetrina, una sustancia altamente tóxica para los felinos que puede provocar signos neurológicos graves e incluso poner en riesgo su vida.
Revisar el pelaje con frecuencia
Después de estar en jardines, terrazas o zonas con vegetación es recomendable revisar el pelaje para detectar posibles garrapatas cuanto antes.
Una extracción precoz reduce el tiempo de alimentación del parásito y disminuye el riesgo de transmisión de algunos microorganismos.
Mantener limpio el entorno
Si aparecen pulgas, tratar únicamente al gato no suele ser suficiente.
También conviene:
- Aspirar alfombras, sofás y rincones.
- Lavar mantas y textiles donde descansa el gato.
- Limpiar rascadores y camas.
- Seguir las indicaciones del veterinario sobre el tratamiento ambiental cuando exista una infestación importante.
Una buena alimentación también ayuda a cuidar la piel
Una alimentación completa y equilibrada contribuye a mantener la piel y el pelaje en buen estado, favoreciendo la función barrera cutánea.
Aunque una buena nutrición no evita las infestaciones por pulgas o garrapatas, sí ayuda a mantener una piel más saludable y puede favorecer su recuperación cuando existen lesiones producidas por el rascado.
¿Cómo quitar una garrapata?
Si se detecta una garrapata adherida a la piel:
- Utiliza unas pinzas de punta fina o un extractor específico.
- Sujétala lo más cerca posible de la piel.
- Tira de forma firme y continua, sin aplastarla ni girarla.
- Desinfecta posteriormente la zona.
No se recomienda aplicar aceite, alcohol, vaselina ni intentar quemar la garrapata antes de retirarla, ya que estas prácticas pueden favorecer la liberación de saliva y aumentar el riesgo de transmisión de microorganismos.
Si no puede extraerse completamente o aparece inflamación en la zona, es recomendable acudir al veterinario.
¿Cuándo acudir al veterinario?
Solicita una revisión si:
- El picor es intenso o persistente.
- Aparecen heridas o infecciones en la piel.
- El gato presenta apatía, fiebre o pérdida de apetito.
- Existe una infestación importante.
- Se trata de un gatito o de un gato con enfermedades previas.
Preguntas frecuentes
¿Un gato que vive dentro de casa puede tener pulgas?
Sí. Las pulgas pueden entrar en la vivienda a través de la ropa, el calzado o de otros animales. Aunque el riesgo es menor que en un gato con acceso al exterior, la infestación también es posible.
¿Las garrapatas son frecuentes en gatos?
No tanto como en perros, pero pueden aparecer, especialmente en gatos que viven en zonas rurales o tienen acceso a jardines y espacios con vegetación.
¿Puedo utilizar un antiparasitario para perros?
No. Algunos productos para perros contienen permetrina, una sustancia muy tóxica para los gatos. Siempre deben utilizarse antiparasitarios específicos para felinos.
¿Solo hay que proteger al gato durante el verano?
No necesariamente. Aunque el verano concentra la mayor actividad de estos parásitos, en muchas regiones de España pueden estar presentes durante todo el año. El calendario de desparasitación debe adaptarse al riesgo de exposición y seguir las recomendaciones del veterinario.
¿Cómo saber si las pulgas han desaparecido?
Además de dejar de observar pulgas o heces en el pelaje, el picor debería disminuir progresivamente. Es fundamental tratar también el ambiente, ya que los huevos y las larvas pueden permanecer en la vivienda durante varias semanas.
Conclusión
Las pulgas y las garrapatas representan uno de los problemas parasitarios más habituales durante el verano. Detectarlas a tiempo y mantener una desparasitación externa adecuada es fundamental para prevenir molestias, enfermedades cutáneas y otras complicaciones.
Aunque los gatos con acceso al exterior presentan un mayor riesgo, los que viven exclusivamente dentro de casa tampoco están completamente protegidos. Revisar el pelaje con frecuencia, mantener limpio el entorno y utilizar antiparasitarios específicos para gatos son medidas clave para reducir las infestaciones.
Además, una alimentación completa y equilibrada ayuda a mantener la piel y el pelaje en buen estado, favoreciendo su función como primera barrera frente a las agresiones externas.
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